23 de marzo de 2012

Venas al corte


Ni se te ocurra pensar que ésto lo hago por ti.
No te mereces la cuchilla oxidada que utilizo, ni el agua caliente de la bañera. Tampoco los gritos y las lágrimas de los míos. Ni la sirena de la ambulancia ni la carta de despedida que te estoy escribiendo...

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