
Mi prima Laura odiaba jugar con las muñecas. Y con las casas de muñecas. Y también con las niñas que jugábamos con muñecas.
Ella pasaba horas delante de su espejo mientras se contaba las pecas marcadas con bolígrafo.
Al cumplir los 18 desapareció y mi tía me regalo su espejo.
Ahora soy adulta, he tirado las muñecas viejas y Laura es mi mejor amiga...
2 comentarios:
Saludo este nuevo espacio, Narrativa: A ver cuándo tenemos blog o página también!
(Por cierto: la he visto sonreírme a través del espejo y aun el cristal divino de Laura: qué preciosa me pareció)
César:
Bienvenido al armario de Facebook. Aquí almaceno las letras para que no se las lleve el tiempo.
Si necesitas ayuda con el blog, cuenta conmigo.
Narrativa
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